GLOBALIZACIÓN Y GLOBALISMO EN EL CAPITALISMO POSMODERNO.

CAPITALISMO POSMODERNO, GLOBALIZACIÓN Y GLOBALISMO 1. Una de las vertientes más llamativas de los procesos sociales y económicos puestos en marcha en el marco del capitalismo posmoderno ha sido la globalización económica y su contrapartida política, conocida como ideología globalista o globalismo. 2. La economía mundial ya vivió un proceso globalizador significativo a fines del siglo XIX y el actual se puso en marcha desde los años 80 del siglo XX, en una combinación de cambios geopolíticos con avances tecnológicos que facilitan y reducen el coste de las operaciones internacionales. 3. En este sentido, cambios geopolíticos fundamentales fueron, en síntesis, la apertura de China a las grandes corporaciones privadas internacionales, la caída de la Unión Soviética y, en la Unión Europea, la aprobación del Tratado de Maastricht en 1993. 4. El globalismo sería la ideología que, apoyándose en el proceso de globalización, impulsa la unificación política, social y cultural a nivel mundial. Normalmente se ha popularizado como la ideología o el movimiento que impulsa el debilitamiento progresivo y estructural de pueblos, naciones y estados con el fin de facilitar la configuración de un poder político y económico único a nivel mundial. 5. En realidad, el que este tipo de ideologías o movimientos surjan y se desarrollen en paralelo al proceso globalizador no debería sorprendernos. La experiencia histórica acredita, por ejemplo, que los actuales estados nacionales se crearon y asentaron apoyados en el desarrollo del capitalismo comercial primero y del capitalismo industrial del siglo XIX después. Los intereses económicos fueron fundamentales para impulsar el fortalecimiento de las instituciones de los actuales estados y el debilitamiento o desaparición de las estructuras territoriales preexistentes. No parece extraño que, en el contexto actual, surjan distintos movimientos que, en una dirección similar, apuesten por el debilitamiento de los estados con el fin de facilitar la libre actividad económica internacional con el mínimo de dificultades. 6. Es evidente que han sido las grandes empresas multinacionales las grandes beneficiarias e impulsoras de la globalización económica y que son las grandes corporaciones las que, de forma directa o a través de su influencia social y política, vienen impulsando la ideología globalista, el debilitamiento de los pueblos, naciones y estados. 7. Es bien conocido el reconocimiento expreso que al respecto realizó en sus Memorias David Rockefeller: “Algunos incluso creen que (los Rockefeller) somos parte de una cábala secreta trabajando contra los intereses de Estados Unidos, caracterizando a mi familia y a mí como “internacionalistas” y de conspirar con otros a lo largo del mundo para construir una estructura política y económica global más integrada, un mundo único si se quiere. Si ésa es la acusación, me declaro culpable y estoy orgulloso de ello” . 8. En realidad, como repetidamente se ha puesto de relieve, el movimiento globalista es un movimiento corporativo de inspiración neonazi, como acreditan sus orígenes y la identidad de sus promotores con los de los movimientos fascista y nazi de los años 30 del siglo XX. La finalidad de debilitamiento de pueblos, naciones y estados es, en este sentido, doble. Se trata de crear un vacío político que sería sustituido, en parte, por estructuras políticas de carácter global y, en parte, por la expansión de la influencia social y política de las grandes corporaciones. 9. Desde un punto de vista ideológico, el movimiento globalista se ha concentrado en cuestionar las bases emotivas e ideológicas de los sentimientos comunitarios de pueblo, nación o estado. Un impacto que se ha desarrollado en paralelo al impacto ideológico del neoliberalismo, favoreciendo así un creciente peso social, económico y político de las grandes empresas multinacionales. 10. Sin embargo, como iremos analizando, el proyecto globalizador o globalista se ha encontrado finalmente con obstáculos estructurales de fondo. Por un lado, el estancamiento del proceso de globalización económica a partir del estallido de la crisis de 2008. Por otro lado, el creciente peso de movimientos antiglobalistas en el conjunto de Occidente. Finalmente, el estallido en 2022 del movimiento anti-corporativo y a favor de un mundo multipolar liderado por Rusia y China, al cual se están adhiriendo rápidamente el conjunto de los países emergentes y en desarrollo. Éste es un documento elaborado por EKAI Center dentro del Proyecto GOGOZ, siguiendo la metodología de consenso HURBIL. Gracias por tu interés. Sigue con nosotros. PDF:
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